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Fundamentos y mitos

Proporciones faciales y la proporción áurea del rostro

La proporción áurea del rostro se cita en todas partes y casi nunca con los datos delante. Aquí están los tercios, los quintos, los cánones neoclásicos y el rostro promedio, con las tasas reales de cumplimiento medidas en poblaciones de verdad y con la advertencia de por qué esas cifras no siempre hablan de tu cara.

Por Redacción Glowa Labs · 11 min de lectura · publicado el · actualizado el

Diagrama de los tercios faciales: el rostro dividido por líneas horizontales en tercio superior (línea capilar a cejas), medio (cejas a base de la nariz) e inferior (nariz a mentón), aproximadamente iguales
Los tercios faciales: superior, medio e inferior, idealmente de proporciones similares.

Calculadora de proporciones faciales

Tercios, quintos y proporción áurea de tu rostro.

Qué mide una proporción facial y qué no

Una proporción facial no es más que una división. Tomas dos distancias del rostro, las comparas y sale un número sin unidades. Esa es la gracia. Da igual el tamaño de tu cabeza y da igual a qué distancia esté la cámara, porque el cociente aguanta mientras el ángulo no cambie.

Por eso las proporciones se convirtieron en el lenguaje estándar de la antropometría facial desde que Farkas empezó a tabularlas en los años ochenta, y por eso mismo son tan fáciles de vender mal a cualquiera que no se pare a preguntar de dónde salió el número que le están enseñando. Un número limpio parece objetivo. Parece que mide algo real.

A veces mide algo real. Otras veces mide lo que un pintor del Renacimiento consideraba elegante en 1490, y esa distinción es justo la que se pierde en casi todo lo que vas a leer sobre el tema.

Conviene separar las proporciones faciales en tres montones distintos antes de mirar ninguna cifra. Están los cánones neoclásicos, que son convenciones de taller heredadas del arte. Están las medidas descriptivas, como el fWHR o el índice facial, que no afirman ningún ideal y solo clasifican. Y está la cercanía al promedio poblacional, que es la única de las tres con una relación replicada con el atractivo percibido.

Los tres montones se mezclan constantemente. Un vídeo te enseña el canon de tercios iguales, lo llama ciencia, le pega encima una máscara de Marquardt y termina recomendando una mentoplastia. Cada eslabón de esa cadena es más flojo que el anterior.

Tercios faciales: el canon de tercios iguales es un ideal artístico, no una norma empírica

El canon divide el rostro en tres tercios verticales iguales (línea del pelo→ceja, ceja→base de nariz, base de nariz→mentón, ~0.33 cada uno). ORIGEN: convención artística del Renacimiento (Vitruvio, Leonardo), no una medición poblacional. Farkas 1985 midió caras reales y la igualdad de los tres tercios prácticamente NO se cumple (a lo sumo dos partes iguales; la prevalencia del canon de tres secciones es ~0% según la tabulación de Jayaratne 2012). Los tercios varían por sexo y etnia (Farkas 2005), y el vínculo con el atractivo es débil: Zwahlen 2022 halló que sólo un canon neoclásico correlacionaba, y que las caras atractivas tienden a un tercio inferior MÁS CORTO, es decir, alejándose de la igualdad. El tercio superior es además el menos fiable de medir en foto (la línea del pelo/borde de frente no es un landmark estable).

Qué hacer: Presentar ~0.33 como referencia clásica, NO como objetivo: desviarse es variación normal, no un defecto, y no predice menor atractivo. Reservar intervención (ortognática, mentoplastia, filler de mentón) para casos con queja funcional o desproporción marcada y consistente con el perfil, no por no dar 0.33 exacto. El tercio superior medido en foto lleva asterisco.

Evidencia (4)

Los tercios faciales y la cifra que nadie menciona

El canon más citado divide la cara en tres franjas horizontales de la misma altura. De la línea del pelo a la ceja, de la ceja a la base de la nariz, y de ahí al mentón. Un tercio cada una.

Farkas midió eso en caras reales en 1985, sobre adultos jóvenes caucásicos norteamericanos, y lo que encontró fue que la igualdad de los tres tercios prácticamente no aparecía en ninguna parte de la muestra, y que como mucho se daban dos de las tres franjas parecidas entre sí mientras la tercera se salía del molde. No describía a casi nadie.

Jayaratne tabuló el mismo canon en 2012 sobre adultos del sur de China y la prevalencia salió alrededor del cero por ciento. No infrecuente. Cero.

Hay además un detalle que le da la vuelta al asunto. Zwahlen evaluó en 2022 si las proporciones clásicas se relacionaban con el atractivo facial medido en tres dimensiones, y de todos los cánones neoclásicos solo uno correlacionaba. Las caras mejor valoradas tendían además a tener el tercio inferior más corto, o sea, se alejaban de la igualdad en lugar de acercarse a ella.

O el canon está mal, o el atractivo no va por ahí. Las dos lecturas encajan con los datos.

Encima de todo esto hay una limitación práctica. El tercio superior es el peor de medir en una foto, porque la línea del pelo no es un punto anatómico estable. Retrocede con la edad, cambia con el peinado y desaparece del todo en muchos hombres adultos. Cualquier medición de tercios que hagas sobre ti mismo lleva ese asterisco.

Si aun así quieres hacer la prueba, cómo hacerla sin engañarte está en la guía específica.

Tercios faciales: el canon de tercios iguales es un ideal artístico, no una norma empírica

El canon divide el rostro en tres tercios verticales iguales (línea del pelo→ceja, ceja→base de nariz, base de nariz→mentón, ~0.33 cada uno). ORIGEN: convención artística del Renacimiento (Vitruvio, Leonardo), no una medición poblacional. Farkas 1985 midió caras reales y la igualdad de los tres tercios prácticamente NO se cumple (a lo sumo dos partes iguales; la prevalencia del canon de tres secciones es ~0% según la tabulación de Jayaratne 2012). Los tercios varían por sexo y etnia (Farkas 2005), y el vínculo con el atractivo es débil: Zwahlen 2022 halló que sólo un canon neoclásico correlacionaba, y que las caras atractivas tienden a un tercio inferior MÁS CORTO, es decir, alejándose de la igualdad. El tercio superior es además el menos fiable de medir en foto (la línea del pelo/borde de frente no es un landmark estable).

Qué hacer: Presentar ~0.33 como referencia clásica, NO como objetivo: desviarse es variación normal, no un defecto, y no predice menor atractivo. Reservar intervención (ortognática, mentoplastia, filler de mentón) para casos con queja funcional o desproporción marcada y consistente con el perfil, no por no dar 0.33 exacto. El tercio superior medido en foto lleva asterisco.

Evidencia (4)

Quintos, cánones y tasas reales de cumplimiento

El otro canon famoso divide la cara en cinco columnas verticales del ancho de un ojo. El ancho bicigomático equivaldría a cinco anchos de ojo, y la distancia entre los lagrimales sería exactamente un ancho de ojo más.

Ese segundo tramo tiene nombre propio, canon orbital, y tiene también el resultado más contundente de toda esta literatura. Jayaratne lo midió en el sur de China y se cumplió en el 0% de la muestra. No es que fuera raro. Es que todos los participantes tenían la distancia intercantal mayor que el ancho del ojo, sin una sola excepción.

Los demás cánones rasgo contra rasgo no salen mucho mejor parados, y conviene leerlos siempre con las cifras al lado en vez de con el esquema bonito que los acompaña en redes, porque la distancia entre lo que promete el dibujo y lo que midió el estudio es enorme. El orbito-nasal, que iguala el ancho de las alas de la nariz con la distancia intercantal, se cumplió en el 19,4%, y ahí apareció una diferencia grande entre sexos, con un 31,4% en hombres frente a un 7,7% en mujeres. El naso-oral, que dice que la boca mide una vez y media el ancho alar, se quedó en el 8,7%.

Farkas fue más lejos en 2005. Revisó veinticinco grupos étnicos y rechazó directamente la validez de los cánones neoclásicos en las poblaciones estudiadas, con un hallazgo que explica bastante. La mayor variabilidad entre etnias está justo en el ancho nasal y en la distancia intraocular, que son los dos ingredientes del canon orbito-nasal. El canon está construido sobre las dos medidas que más varían entre poblaciones humanas.

No cumplir un canon no es un defecto. Es el estado normal.

Quintos neoclásicos: el ancho facial equivale a 5 anchos de ojo

El canon dice que el ancho bicigomático equivale a 5 anchos de ojo y que la distancia intercantal iguala un ancho de ojo. OJO: es una convención de taller, no una norma medida — su cumplimiento real es bajísimo (ver prop-04). No presentarlo como objetivo.

Qué hacer: Distancia intercantal estrecha o amplia se puede camuflar con forma de ceja, ancho de montura y contouring. Nunca describir el incumplimiento del canon como un defecto: ver las tasas reales en prop-04.

Evidencia (2)

Los cánones rasgo-contra-rasgo casi nunca se cumplen, y su cumplimiento depende del sexo y de la etnia

Jayaratne 2012 midió los cánones neoclásicos en adultos del sur de China: el canon ORBITAL (intercantal = ancho de ojo) se cumplió en el 0% de la muestra — no es raro, es inexistente: todos tenían intercantal > ancho de ojo. El canon ORBITO-NASAL (ancho alar = intercantal) se cumplió en el 19.4%, pero con una diferencia de sexo grande y significativa: 31.4% en hombres frente a 7.7% en mujeres (p=0.001); en el 90.4% de las mujeres el intercantal superaba el ancho alar. El canon NASO-ORAL (boca = 1.5x alar) se cumplió en el 8.7% (hombres 5.9%, mujeres 11.5%; p=0.338, sin diferencia significativa). Farkas 2005, sobre 25 grupos étnicos, rechazó la validez de los cánones neoclásicos en las poblaciones estudiadas y encontró que la mayor variabilidad interétnica está justamente en el ancho nasal y la distancia intraocular — los dos ingredientes del canon orbito-nasal.

Qué hacer: Mostrar el canon como REFERENCIA HISTÓRICA acompañada de su tasa real de cumplimiento, nunca como 'ideal' a alcanzar. ⚠️ Estas cifras son de población del SUR DE CHINA: NO las cites como si describieran a un usuario europeo o latino — la dirección del patrón puede ser la contraria (ver prop-05, donde en brasileños blancos la mayoría tiene el intercantal MENOR que el ancho alar). Di siempre de qué población sale el dato. En usuarios no europeos, advertir que el canon se derivó de una población distinta y que su incumplimiento no indica nada sobre el rostro. Jamás recomendar intervención (rinoplastia de alas, cantoplastia) para acercar un rostro a estos números.

Evidencia (2)

Los números cambian según de dónde vengas

Aquí hay una trampa que conviene decir en voz alta, porque este blog la ha cometido antes. Las cifras del apartado anterior salen de una muestra del sur de China. Si eres español, mexicano o argentino, no describen tu cara.

Gonzales midió en 2020 a 1.355 adultos blancos brasileños, 689 mujeres y 666 hombres de alrededor de treinta años. El 58% tenía la distancia intercantal menor que el ancho alar. Es la dirección contraria al patrón chino, donde el 90,4% de las mujeres la tenía mayor, de modo que la misma medida tomada sobre dos poblaciones distintas no devuelve ya una magnitud diferente sino directamente el signo cambiado. Misma medida. Resultado invertido.

Farkas encontró en caucásicos norteamericanos el canon orbito-nasal en el 40% y el naso-facial en el 37%. Le y Farkas, comparando en 2002 sesenta caucásicos con sesenta asiáticos, hallaron cumplimientos del 16,7% al 36,7% en los primeros y del 1,7% al 26,7% en los segundos. Saygılı repitió el ejercicio en 2016 con doscientos adultos turcos y obtuvo entre el 17% y el 33% según canon y sexo.

Ahora la advertencia importante, porque sin ella todos esos porcentajes engañan. No son comparables entre sí. Cada estudio decide su propia tolerancia para declarar que dos medidas son iguales, así que la diferencia entre un 52% y un 9% refleja sobre todo metodología, no biología. La lectura honesta de esta literatura cabe en una línea. Los cánones se cumplen entre casi nunca y alrededor de la mitad de las veces, según cuál mires y a quién midas.

En una cosa sí coinciden todos. El canon de tres tercios verticales iguales no se cumplió en ni un solo participante de ninguna de esas muestras. Ni uno.

Y falta un dato que deberíamos poder darte y no podemos. No existe ningún estudio de conformidad de cánones en población española, mexicana, colombiana ni peruana. El brasileño es el único latinoamericano publicado. Cuando alguien te aplique un canon con aire de precisión, esa es la pregunta que desmonta la conversación entera.

El cumplimiento de los cánones cambia con la población: los datos europeos y brasileños no se parecen a los asiáticos

prop-04 se apoya en Jayaratne 2012, medido en el SUR DE CHINA — población que no es la de nuestros usuarios. Para público europeo y latino hay datos mejor emparejados. Gonzales 2020 midió 1.355 adultos blancos brasileños (689 mujeres, 666 hombres, ~30 años) y encontró que el 58% tiene el intercantal MENOR que el ancho alar: la dirección OPUESTA al patrón chino, donde el 90.4% de las mujeres lo tiene mayor. Farkas 1985, en caucásicos norteamericanos, halló el canon orbito-nasal en el 40% y el naso-facial en el 37%. Le y Farkas 2002 hallaron los cánones válidos en el 16.7-36.7% de los caucásicos frente al 1.7-26.7% de los asiáticos. Saygılı 2016, en 200 turcos, obtuvo entre el 17% y el 33% según canon y sexo. Todos coinciden en algo: el canon de tres tercios verticales iguales no se cumplió en NI UN SOLO participante de ninguna de esas muestras. ⚠️ CIFRAS NO COMPARABLES ENTRE SÍ: cada estudio define su propia tolerancia para declarar 'igualdad', así que la diferencia entre un 52% y un 9% refleja sobre todo metodología, no biología. La lectura honesta es 'entre casi nunca y alrededor de la mitad, según canon y población'. Los porcentajes de Gonzales proceden del resumen y no del texto completo: confianza media, verificar antes de mostrarlos como cifra en la app.

Qué hacer: Cuando el usuario sea de ascendencia europea o latinoamericana, NO uses el anclaje chino de prop-04. En concreto: no le digas a una usuaria latina que 'en el 90.4% de las mujeres el intercantal supera el ancho alar' — eso es del sur de China y en Brasil la mayoría va en sentido contrario. Nombra siempre la población de la que sale la cifra. Y no presentes porcentajes de estudios distintos como si fueran la misma medida.

Evidencia (6)

El fWHR, que es otro género de medida

El ratio facial ancho-alto compara el ancho bicigomático con la altura del tercio medio. No afirma ningún ideal. Solo describe una forma, y esa diferencia lo saca de la categoría anterior.

Lo que se ha estudiado con él no es tanto el atractivo como la percepción de dominancia y de agresividad, sobre todo en hombres. Un fWHR alto se lee como más dominante y más amenazante, y esa lectura aparece con bastante consistencia en los estudios de percepción, aunque el salto de la percepción al comportamiento real sea justo el punto donde la literatura se rompe. Uno moderado se asocia a atractivo masculino. Uno muy bajo, propio de caras largas y estrechas, se compensa razonablemente bien con barba que ensanche el tercio inferior y con cortes que no alarguen todavía más el conjunto.

La parte que los titulares se saltan es cuánto ha aguantado la replicación, y la respuesta es bastante menos de lo que se cree. Como descriptor de forma el fWHR sigue siendo útil. Como predictor de comportamiento real está discutido de forma seria dentro del propio campo, y ese debate está desglosado en qué predice el fWHR y qué no.

Ratio facial ancho-alto (fWHR)

fWHR = ancho bicigomático ÷ altura facial superior. En hombres, ratios altos se perciben como más dominantes y amenazantes; un fWHR moderado se asocia a atractivo masculino.

Qué hacer: Hombres con fWHR muy bajo (cara larga y estrecha) se benefician de barba que amplíe la parte inferior y cortes de pelo que acorten el efecto vertical.

Evidencia (3)

La proporción que sí funciona es no tener ninguna rara

De todo el catálogo, lo que mejor predice el atractivo percibido no es una proporción concreta. Es la cercanía al conjunto.

Langlois y Roggman lo publicaron en 1990 con un título que ya lo decía todo, y el resultado ha sobrevivido a treinta y cinco años de replicaciones, reanálisis y objeciones metodológicas de gente con muchas ganas de tumbarlo. Sigue en pie. Si promedias digitalmente muchos rostros, el compuesto puntúa más alto que la mayoría de las caras individuales que lo formaron. Cuantas más caras entran en la mezcla, más sube.

La explicación con más apoyo es la fluidez de procesamiento. El cerebro reconoce lo típico con menos esfuerzo, y ese esfuerzo ahorrado se experimenta como agrado. Trujillo lo formuló en 2014 con un título que lo dice todo, que la belleza está en la facilidad de mirar. Rhodes ya había demostrado en 1999 que el efecto no era simetría disfrazada, que era la sospecha obvia y la primera que había que descartar.

Lo que se calcula en la práctica es la distancia de Procrustes entre la configuración de puntos de tu cara y la media del grupo de referencia por sexo y ascendencia. Menos distancia, más promedio. La relación con el atractivo es positiva y es modesta, y ese matiz importa porque nadie vende scores modestos.

Luego llega el hallazgo que rompe la lectura ingenua. Alley y Cunningham lo titularon en 1991 sin rodeos, que las caras promediadas son atractivas pero las muy atractivas no son promedio. Perrett lo confirmó en Nature en 1994. El techo no está en la media poblacional, sino en la media con una exageración de los rasgos dimórficos y juveniles. Una modelo no tiene una cara típica. Tiene una cara típica con la mandíbula, los pómulos o los labios llevados por encima de lo típico.

Para ti la consecuencia es de orden. Merece la pena corregir una desviación fuerte respecto al promedio antes que perseguir un canon, y no merece la pena suavizar un rasgo distintivo que va en la dirección de tu propio dimorfismo. Está desarrollado en por qué las caras promedio puntúan tan alto.

Los rostros compuestos superan a la mayoría de los individuales

Al promediar muchos rostros, el composite resulta más atractivo que los individuos que lo conforman. Contribuyen la fluidez de procesamiento y la hipótesis de 'buenos genes'.

Qué hacer: Detectar desviaciones fuertes respecto al promedio poblacional. La mayoría se beneficia de acercarse al promedio, salvo donde rasgos distintivos dimórficos o juveniles añaden atractivo.

Evidencia (3)

Los rostros más atractivos son promedio + exageración dimórfica

El rostro de una top model no es el promedio poblacional: es el promedio con señales femeninas o masculinas exageradas y rasgos juveniles acentuados.

Qué hacer: Potenciar las señales dimórficas coherentes con el sexo del usuario, no suavizarlas.

Evidencia (3)

El score de promedio mide cercanía al composite poblacional

Calcular la distancia de Procrustes entre la configuración del usuario y la media (composite) del grupo étnico/sexo de referencia. Menor distancia = más promedio = mayor procesamiento fluido. La relación con atractivo es positiva pero modesta; la combinación de promedio + dimorfismo dominante predice mejor que cualquiera por separado.

Qué hacer: Score 0–100: 100 = muy cercano al promedio (procesamiento fluido máximo); 0 = muy distintivo. Distintividad no es necesariamente negativa: combinada con simetría y dimorfismo puede elevar el atractivo.

Evidencia (4)

La forma de la cara es un dato, no una nota

Las seis formas faciales que circulan por todas partes, ovalada, redonda, cuadrada, corazón, alargada y diamante, no son una escala de atractivo. Son una taxonomía cosmetológica anclada en los índices antropométricos de Farkas, y sirven para decidir cosas concretas.

El índice facial divide la altura morfológica entre el ancho bicigomático. Por encima de 1,65 la cara se clasifica como alargada. Entre 1,45 y 1,6 sale ovalada, y por debajo de 1,4 redonda. Alrededor de 1,0 con mandíbula angular se llama cuadrada. La de corazón tiene la frente ancha y el mentón estrecho, y la de diamante tiene el punto más ancho en los pómulos.

Nada de eso puntúa. Lo que hace es decirte qué corte de pelo contrasta a tu favor, qué montura de gafas equilibra el ancho, hacia dónde conviene llevar la ceja y dónde tiene sentido el contouring. Es información de vestuario, no un diagnóstico. La categoría se saca en un minuto con el test de forma de cara.

La forma facial se clasifica por índices antropométricos

El índice facial (altura morfológica / ancho bicigomático) y la relación con anchos de mandíbula y frente determinan la categoría: oval (1.45-1.6), redonda (<1.4), cuadrada (~1.0 con mandíbula angular), corazón (frente ancha, mentón estrecho), alargada (>1.65), diamante (pómulos como punto más ancho). La taxonomía de seis formas es convención cosmetológica anclada en los índices de Farkas.

Qué hacer: La forma facial guía: corte de pelo (ver hair-03), forma de gafas, depilación de cejas, técnica de contouring. No es un score de atractivo, es un dato categórico.

Evidencia (3)

Qué hacer con todo esto

Si has llegado hasta aquí buscando un número al que aspirar, la respuesta incómoda es que no lo hay. Lo que sí hay es una jerarquía razonable.

Primero, olvida el 1,618. La proporción áurea no es la fórmula de la belleza, y su historia como criterio estético es más reciente y más turbia de lo que se cuenta. Está desmontada pieza a pieza en los mitos de la proporción áurea.

Segundo, usa los cánones como diagnóstico y nunca como objetivo. Saber que tu tercio inferior es corto no te dice que tengas un defecto. Te dice dónde mirar si algo te chirría, y qué se puede compensar con pelo, cejas o vello facial antes de pensar en nada más invasivo.

Tercero, ordena por tamaño de efecto. La simetría, el promedio y el dimorfismo tienen más respaldo que cualquier canon rasgo contra rasgo. Y por debajo de todos ellos hay variables que ni siquiera son de forma, porque el sueño, la composición corporal y el estado de la piel mueven la percepción más que dos milímetros de intercantal.

Cuarto, desconfía de la precisión. Un informe que te da una proporción con dos decimales a partir de una foto de móvil está fabricando una exactitud que la medición no tiene. La distancia focal corta deforma, el ángulo de la cámara altera los cocientes verticales y la línea del pelo no es un punto fijo. Los rangos son honestos. Los decimales, casi nunca.

Tercios faciales: el canon de tercios iguales es un ideal artístico, no una norma empírica

El canon divide el rostro en tres tercios verticales iguales (línea del pelo→ceja, ceja→base de nariz, base de nariz→mentón, ~0.33 cada uno). ORIGEN: convención artística del Renacimiento (Vitruvio, Leonardo), no una medición poblacional. Farkas 1985 midió caras reales y la igualdad de los tres tercios prácticamente NO se cumple (a lo sumo dos partes iguales; la prevalencia del canon de tres secciones es ~0% según la tabulación de Jayaratne 2012). Los tercios varían por sexo y etnia (Farkas 2005), y el vínculo con el atractivo es débil: Zwahlen 2022 halló que sólo un canon neoclásico correlacionaba, y que las caras atractivas tienden a un tercio inferior MÁS CORTO, es decir, alejándose de la igualdad. El tercio superior es además el menos fiable de medir en foto (la línea del pelo/borde de frente no es un landmark estable).

Qué hacer: Presentar ~0.33 como referencia clásica, NO como objetivo: desviarse es variación normal, no un defecto, y no predice menor atractivo. Reservar intervención (ortognática, mentoplastia, filler de mentón) para casos con queja funcional o desproporción marcada y consistente con el perfil, no por no dar 0.33 exacto. El tercio superior medido en foto lleva asterisco.

Evidencia (4)

Los rostros más atractivos son promedio + exageración dimórfica

El rostro de una top model no es el promedio poblacional: es el promedio con señales femeninas o masculinas exageradas y rasgos juveniles acentuados.

Qué hacer: Potenciar las señales dimórficas coherentes con el sexo del usuario, no suavizarlas.

Evidencia (3)

Preguntas frecuentes

¿La proporción áurea determina si una cara es atractiva?
No. Es la afirmación más repetida del nicho y la que peor resiste una lectura seria. El canon de tercios iguales es un ideal artístico heredado del Renacimiento, no una norma medida en poblaciones reales. Existen proporciones que sí predicen atractivo percibido, pero 1,618 no es la clave maestra que se vende en redes.
¿Qué son los tercios faciales y para qué sirven?
Dividen el rostro en tres bandas horizontales: línea capilar a cejas, cejas a base de la nariz, y nariz a mentón. Sirven como herramienta de diagnóstico —te dicen dónde está el desequilibrio— más que como objetivo. Un tercio inferior corto o largo cambia mucho la lectura del rostro, y saber cuál es te dice qué se puede compensar con pelo, cejas o vello facial.
¿Un rostro promedio es más atractivo?
Sorprendentemente, sí. Los rostros compuestos —promediados digitalmente a partir de muchas caras— puntúan por encima de la mayoría de los individuos que los componen. La explicación es la fluidez de procesamiento: al cerebro le cuesta menos procesar lo típico. Pero el techo no está en el promedio: los rostros mejor valorados son promedio más una exageración de los rasgos dimórficos.
¿Qué es el fWHR y qué predice realmente?
El ratio facial ancho-alto mide el ancho bicigomático contra la altura del tercio medio. Se ha estudiado en relación con percepción de dominancia y agresividad más que de atractivo, y su relación con el comportamiento real está bastante discutida. Como descriptor de forma es útil; como predictor de personalidad, mucho menos de lo que sugieren los titulares.

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