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Estructura facial

¿A qué edad deja de crecer la mandíbula? Edades por sexo

La mandíbula no deja de crecer en un cumpleaños concreto, pero los estudios que siguieron a las mismas personas durante años permiten poner edades bastante útiles. Aquí están por sexo, junto con lo que sigue cambiando en tu cara cuando el hueso ya casi no se mueve.

Por Redacción Glowa Labs · 9 min de lectura · publicado el

Línea de tiempo de 10 a 45 años con los tramos medidos de crecimiento mandibular: en mujeres la mandíbula crece de 14 a 16 años y sigue de 16 a 20 a la mitad de ritmo; en hombres crece de 16 a 18 y sigue, algo menos, de 18 a 20; en adultos seguidos de 22 a 43 años sigue cambiando cada vez más despacio
El crecimiento no se apaga de golpe. Se frena por tramos, antes en mujeres.

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Las edades por sexo, según los estudios

La mandíbula crece mucho en la pubertad, sigue creciendo menos al final de la adolescencia y después cambia muy despacio durante décadas. Para ponerle edades hay que ir a los estudios longitudinales, los que sacaron radiografías laterales del cráneo a las mismas personas en varios momentos.

GrupoTramo medidoQué pasó con la mandíbulaEstudio
Mujeres14 a 16 añosCreció de forma significativaFoley y Mamandras 1992
Mujeres16 a 20 añosSiguió creciendo, a la mitad de ritmoFoley y Mamandras 1992
Hombres16 a 18 añosCreció de forma significativaLove, Murray y Mamandras 1990
Hombres18 a 20 añosSiguió creciendo, algo menosLove, Murray y Mamandras 1990
Adultos22 a 43 añosCambios pequeños y cada vez más lentosBondevik 2012

En mujeres, un grupo canadiense siguió a 37 chicas sin tratamiento de ortodoncia con radiografías a los 14, 16 y 20 años. La mandíbula creció en los dos tramos, pero entre los 14 y los 16 lo hizo al doble de velocidad que entre los 16 y los 20.

En hombres, el mismo grupo midió a chicos a los 16, 18 y 20 años. Hubo crecimiento significativo en los dos tramos, mayor entre los 16 y los 18.

Traducido. En mujeres, el grueso del crecimiento está hecho hacia los 16 y queda un crecimiento menor hasta los 20. En hombres, el calendario parece ir más tarde, y la mandíbula sigue creciendo de forma medible entre los 18 y los 20.

Son medias de grupo con muestras pequeñas, de personas con mordida normal y de origen norteamericano. Tu calendario concreto puede adelantarse o retrasarse. Ninguno de estos estudios fija una edad exacta de cierre, y desconfía de quien te dé una.

La mandíbula sigue creciendo al final de la adolescencia, más tarde en hombres, y cambia lentamente durante la vida adulta

En 37 mujeres sin tratamiento con radiografías a los 14, 16 y 20 años (Foley y Mamandras 1992), la mandíbula creció de forma significativa de 14 a 16 y de 16 a 20, pero el ritmo entre 14 y 16 fue el doble que entre 16 y 20. En hombres con radiografías a los 16, 18 y 20 años (Love, Murray y Mamandras 1990), creció de forma significativa de 16 a 18 y de 18 a 20, más en el primer tramo. En 93 adultos noruegos seguidos de los 22 a los 43 años (Bondevik 2012) el esqueleto facial siguió cambiando, con un ritmo de crecimiento mandibular que disminuía entre la tercera y la cuarta década. West y McNamara 1999 midieron aumentos de longitud mandibular en ambos sexos desde el final de la adolescencia hasta cerca de los 50, con rotación hacia delante en hombres y hacia atrás en mujeres, y Al-Taai 2026 (60 personas seguidas de los 12 a los 62) vio que las diferencias entre sexos alcanzan su máximo entre los 15 y los 30 y convergen después.

Qué hacer: Explicar que el crecimiento mandibular no se apaga de golpe: la mayor parte ocurre en la pubertad, sigue un crecimiento menor hasta alrededor de los 20 (más tarde en hombres) y después hay cambios lentos de milímetros durante décadas. Nada de eso lo controla la postura de la lengua en un adulto. Lo que más cambia la mandíbula visible después de los 20 son la grasa, el masetero y la piel.

Evidencia (8)

Por qué en los hombres dura más

No es solo que los chicos empiecen la pubertad más tarde. Su mandíbula crece más y durante más tiempo.

Un estudio clásico de 1984 siguió a 20 hombres y 15 mujeres desde los 5 hasta los 25 años y medio. En las mujeres, la mayor parte de los cambios faciales ocurrió antes de los 15. En los hombres, los cambios se repartían entre los tres periodos estudiados, y entre los 15 y los 25 la mandíbula seguía ganando longitud y proyección de forma significativa.

Otro trabajo, con 87 adolescentes chinos de 8 a 18 años a los que se hicieron radiografías cada año durante seis años, llegó a lo mismo por otra vía. La mandíbula masculina crecía más y durante más tiempo, y seguía creciendo cuando el maxilar superior ya se había detenido.

Esto tiene una consecuencia práctica. Un chico de 17 años con el mentón algo retrasado todavía puede ganar proyección por crecimiento. Un hombre de 25, mucho menos. Y una chica de 17 está, de media, bastante más cerca del final que un chico de su misma edad.

Por eso comparar tu mandíbula con la de tu hermana, o con la de ese amigo que te saca dos años, casi nunca es justo.

La edad no es destino. Solo dice cuánto margen natural queda. A los 25, poco.

La mandíbula sigue creciendo al final de la adolescencia, más tarde en hombres, y cambia lentamente durante la vida adulta

En 37 mujeres sin tratamiento con radiografías a los 14, 16 y 20 años (Foley y Mamandras 1992), la mandíbula creció de forma significativa de 14 a 16 y de 16 a 20, pero el ritmo entre 14 y 16 fue el doble que entre 16 y 20. En hombres con radiografías a los 16, 18 y 20 años (Love, Murray y Mamandras 1990), creció de forma significativa de 16 a 18 y de 18 a 20, más en el primer tramo. En 93 adultos noruegos seguidos de los 22 a los 43 años (Bondevik 2012) el esqueleto facial siguió cambiando, con un ritmo de crecimiento mandibular que disminuía entre la tercera y la cuarta década. West y McNamara 1999 midieron aumentos de longitud mandibular en ambos sexos desde el final de la adolescencia hasta cerca de los 50, con rotación hacia delante en hombres y hacia atrás en mujeres, y Al-Taai 2026 (60 personas seguidas de los 12 a los 62) vio que las diferencias entre sexos alcanzan su máximo entre los 15 y los 30 y convergen después.

Qué hacer: Explicar que el crecimiento mandibular no se apaga de golpe: la mayor parte ocurre en la pubertad, sigue un crecimiento menor hasta alrededor de los 20 (más tarde en hombres) y después hay cambios lentos de milímetros durante décadas. Nada de eso lo controla la postura de la lengua en un adulto. Lo que más cambia la mandíbula visible después de los 20 son la grasa, el masetero y la piel.

Evidencia (8)

El crecimiento tardío de los veinte

Lo que casi nadie cuenta es que el esqueleto de la cara no se congela a los 20.

West y McNamara revisaron en 1999 a 58 personas del estudio de crecimiento de la Universidad de Michigan, citadas de nuevo cuando rondaban los 50. La longitud de la mandíbula había seguido aumentando de forma significativa en hombres y en mujeres. Con una diferencia llamativa. En los hombres la mandíbula rotaba hacia delante y el mentón avanzaba, y en las mujeres rotaba hacia atrás.

Bondevik encontró algo parecido en 2012 con 41 hombres y 52 mujeres noruegos medidos a los 22, 33 y 43 años. El esqueleto facial seguía cambiando en la tercera y la cuarta década, pero el ritmo de crecimiento mandibular bajaba de una a otra. La mandíbula de las mujeres se volvía algo más retrasada, en parte por esa rotación hacia atrás, mientras que la de los hombres se mantenía más estable.

Y un estudio publicado este mismo año, con 60 personas seguidas desde los 12 hasta los 62, vio que las diferencias entre sexos alcanzan su máximo entre los 15 y los 30. A partir de los 30 las trayectorias se parecen, y en ambos sexos la mandíbula tiende a rotar hacia atrás.

Conviene no leer esto al revés, como si una mandíbula adulta pudiera seguir creciendo lo bastante como para transformar un perfil, porque lo que describen estos estudios son variaciones pequeñas que solo aparecen al superponer radiografías de la misma persona tomadas con diez o veinte años de diferencia. No es nada. Tampoco es mucho.

Son cambios pequeños repartidos en décadas. Suficientes para que un ortodoncista los tenga en cuenta al planear un tratamiento largo. Insuficientes para notarlos en el espejo de un año a otro.

La mandíbula sigue creciendo al final de la adolescencia, más tarde en hombres, y cambia lentamente durante la vida adulta

En 37 mujeres sin tratamiento con radiografías a los 14, 16 y 20 años (Foley y Mamandras 1992), la mandíbula creció de forma significativa de 14 a 16 y de 16 a 20, pero el ritmo entre 14 y 16 fue el doble que entre 16 y 20. En hombres con radiografías a los 16, 18 y 20 años (Love, Murray y Mamandras 1990), creció de forma significativa de 16 a 18 y de 18 a 20, más en el primer tramo. En 93 adultos noruegos seguidos de los 22 a los 43 años (Bondevik 2012) el esqueleto facial siguió cambiando, con un ritmo de crecimiento mandibular que disminuía entre la tercera y la cuarta década. West y McNamara 1999 midieron aumentos de longitud mandibular en ambos sexos desde el final de la adolescencia hasta cerca de los 50, con rotación hacia delante en hombres y hacia atrás en mujeres, y Al-Taai 2026 (60 personas seguidas de los 12 a los 62) vio que las diferencias entre sexos alcanzan su máximo entre los 15 y los 30 y convergen después.

Qué hacer: Explicar que el crecimiento mandibular no se apaga de golpe: la mayor parte ocurre en la pubertad, sigue un crecimiento menor hasta alrededor de los 20 (más tarde en hombres) y después hay cambios lentos de milímetros durante décadas. Nada de eso lo controla la postura de la lengua en un adulto. Lo que más cambia la mandíbula visible después de los 20 son la grasa, el masetero y la piel.

Evidencia (8)

Lo que sí cambia tu mandíbula después de los 20

Si tu mandíbula se ve distinta a los 27 que a los 19, lo más probable es que el hueso sea lo que menos haya cambiado. Hay tres tejidos que mueven mucho más la silueta.

La grasa. La adiposidad facial es una señal visible que los demás leen como salud, y en el tercio inferior es la que tapa o descubre el borde de la mandíbula. Por eso subir o bajar de peso suele cambiar la línea mandibular mucho antes que cualquier remodelado óseo adulto. Y como la grasa del tercio inferior responde al balance calórico de todo el cuerpo, la misma persona puede tener a los 22 una mandíbula que parece fina y marcada y a los 30 una que parece ancha y difusa sin que su esqueleto haya cambiado prácticamente nada en todo ese tiempo. Mismo hueso. En hombres, un ángulo mandibular visible y un ángulo gonial moderadamente agudo, de unos 120 a 125 grados, se asocian a más masculinidad percibida, y el exceso de grasa bajo el mentón lo esconde.

El masetero. Un tercio inferior ancho puede ser músculo y no hueso. El masetero grande ensancha el ángulo, y la toxina botulínica reduce su grosor entre un 22% y un 31% a los tres meses. Si se abandona, el músculo vuelve.

La piel y el tejido conectivo. Con los años, el tejido conectivo que da movilidad a la boca se alarga y aparece la laxitud que forma la papada lateral, que no es grasa que se cae. Asoma mucho después de que el hueso haya dejado de crecer, y adelgazar no la corrige.

Ninguna de estas tres cosas depende de la edad a la que se frenó tu mandíbula. Todas se pueden medir. Dos se pueden modificar sin cirugía.

La grasa facial subcutánea modula la apariencia y la salud percibida

La adiposidad facial es una señal visible. Caras menos grasas se ven más sanas (hasta cierto punto); caras demasiado magras se ven enfermizas o demacradas.

Qué hacer: Mantener un porcentaje de grasa corporal saludable; en hombres, 12–18% suele revelar la estructura facial.

Evidencia (3)

Mandíbula definida y ángulo gonial se correlacionan con atractivo masculino

Un ángulo gonial de 120–125° (moderadamente agudo) y un ángulo mandibular visible proyectan masculinidad. El exceso de grasa submentoniana oculta la línea mandibular.

Qué hacer: Reducir grasa submentoniana (dieta + inyección de ácido desoxicólico/Kybella). Mewing y postura lingual correcta a largo plazo. Filler en el gonion si el ángulo es débil.

Evidencia (1)

Un tercio inferior ancho puede ser músculo, no hueso: el masetero se reduce con toxina botulínica

Cuando el ángulo mandibular se ve abultado, la causa puede ser hipertrofia del masetero y no anchura ósea — y eso importa porque el hueso no se toca sin cirugía y el músculo sí. Ghatge 2023 revisó sistemáticamente 20 estudios (más de 1.000 pacientes) sobre reducción del ancho bigonial con toxina botulínica: el grosor del masetero baja entre un 22% y un 31% a los 3 meses (la serie mayor, 383 pacientes medidos por ecografía, dio un 31% medio). El efecto sobre la masticación llega a su máximo hacia las 3 semanas y dura de 8 a 12 semanas, con reinyección típica cada 2-4 meses para mantenerlo. Efectos adversos: reducción de la fuerza masticatoria en torno al 30% de los casos, hematoma 2,5%, y por debajo del 1% asimetría de la expresión o abultamiento desigual. No se documentaron efectos permanentes: todo es reversible. Ojo con el sesgo de la evidencia: la mayor parte de estas series proceden de población asiática, donde la indicación es mucho más frecuente.

Qué hacer: Antes de decir que una mandíbula es 'ancha de hueso', comprueba si el bulto está en el ángulo y si aumenta al apretar los dientes: eso apunta a masetero. Pregunta también por bruxismo y por dolor de la articulación, porque suelen ir juntos y ahí el tratamiento tiene además un beneficio funcional. Al recomendarlo, di siempre las tres cosas que la gente no espera: que NO es permanente (se repite cada 2-4 meses), que se pierde algo de fuerza al masticar, y que si se abandona el músculo vuelve. En una mujer que busca suavizar el tercio inferior es de las intervenciones no quirúrgicas con mejor relación efecto/riesgo; en un hombre que quiere MÁS estructura, es justo lo contrario y no debe ofrecerse. Alternativa sin fármaco cuando la asimetría viene de masticar siempre del mismo lado: masticación bilateral consciente y masaje del masetero (sym-02, sym-04).

Evidencia (2)

La papada no es grasa que 'cae': es tejido conectivo que se alarga, y no hay un ligamento que la sujete

Durante décadas se enseñó que el jowl se forma porque el ligamento mandibular ancla la piel a un punto fijo y el tejido de al lado se descuelga alrededor. Minelli 2022 disecó 49 cabezas de cadáver (media 75 años, 16 embalsamadas y 33 frescas) con disección por capas, histología, plastinación y micro-CT, y desmontó esa imagen: el ligamento mandibular propiamente dicho SÓLO existe en el plano profundo, bajo el platisma, y no es la estructura osteocutánea robusta que se describía. El borde anterior de la papada no lo marca un ligamento, sino un CAMBIO en cómo se organiza el tejido conectivo subcutáneo. Y la causa de fondo es funcional: la boca humana necesita moverse muchísimo al hablar y masticar, así que la zona tiene un tejido conectivo corto y elástico que permite esa movilidad sin flacidez mientras somos jóvenes; con la edad ese tejido se ALARGA y aparece la laxitud. Traducción para el usuario: la papada temprana es un cambio de la estructura del tejido, no una acumulación de grasa por descuido.

Qué hacer: Lee el borde mandibular como una sola curva del ángulo al mentón: si se interrumpe justo por delante del ángulo, hay jowling incipiente. Distínguelo SIEMPRE de la grasa submentoniana (esa va bajo el mentón y sí responde a déficit calórico o a ácido desoxicólico; ver profile-submental-01) — son cosas distintas y confundirlas hace que el usuario ataque lo que no es. Como el problema es laxitud del tejido, adelgazar no lo corrige y a veces lo empeora al vaciar la zona. Lo razonable sin cirugía: cuidar la calidad de la piel a largo plazo, bioestimuladores o radiofrecuencia con microagujas para densificar, y filler en el pre-jowl para disimular el escalón. NO prometas que un ejercicio facial, un rodillo o un 'gua sha' revierten un jowl: no hay nada que respalde eso y desgasta la credibilidad del resto del informe.

Evidencia (3)

Tengo 25 años y hago mewing, ¿sirve de algo?

Es la pregunta que trae aquí a mucha gente, así que vamos directo.

El mewing (mantener la lengua apoyada contra el paladar) parte de la idea de que la postura de la lengua guía el crecimiento de los maxilares. En un niño que todavía crece, la discusión al menos tiene sentido. A los 25 años, con el crecimiento mandibular prácticamente terminado y solo cambios lentos de adulto por delante, no queda un crecimiento importante que redirigir.

Lo que sí cambia la postura es cómo se ve tu perfil mientras la mantienes, igual que levantar un poco la barbilla en una foto. Eso no es hueso nuevo. Ni lo será.

La evidencia completa, con lo poco que dicen los estudios que hay, está en el mewing funciona. Si lo que te preocupa es un mentón que queda por detrás, lee mentón retraído. Y si estás pensando ya en la vía quirúrgica, está comparada en mewing o cirugía ortognática.

Una digresión útil. Los ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales que necesitan saber si el crecimiento ha terminado no se fían de la fecha de nacimiento. Miran radiografías, como la de la mano y la muñeca o la forma de las vértebras cervicales en la radiografía lateral del cráneo, porque dos chicos de 17 años pueden estar en momentos de crecimiento muy distintos. Es la mejor prueba de que la edad del documento es solo una aproximación.

Pero a los 25, esa aproximación ya juega en contra del mewing.

Mide tu mandíbula en vez de esperar que crezca

Si ya pasaste los 20, la mandíbula que tienes es, a efectos prácticos, la que vas a tener, con pequeños ajustes lentos. La pregunta útil deja de ser cuándo termina de crecer. Pasa a ser qué parte de lo que ves es hueso, qué parte es músculo y qué parte es grasa.

Esa separación cambia por completo el plan. Un borde mandibular escondido por grasa pide una cosa. Un ángulo abultado por el masetero pide otra. Y una mandíbula corta de hueso con un mentón retrasado pide otra muy distinta, que ninguna postura de lengua va a resolver.

El análisis facial de Glowa Labs mide sobre dos fotos el ancho de la mandíbula, el ángulo mandibular y la proporción del tercio inferior, junto con la grasa facial, y separa lo que es estructura de lo que se puede cambiar. El plan se ordena por impacto y empieza por lo no invasivo. No es un diagnóstico médico ni sustituye a un ortodoncista si tienes problemas de mordida. Para una primera aproximación gratis, prueba la calculadora de proporciones faciales.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad deja de crecer la mandíbula en las mujeres?
El grueso del crecimiento suele estar hecho hacia los 16 años. En un estudio que siguió a 37 chicas con radiografías, la mandíbula creció de forma significativa entre los 14 y los 16, y siguió creciendo entre los 16 y los 20 a la mitad de ritmo. Después hay cambios lentos durante décadas, que en mujeres tienden a llevar la mandíbula algo hacia atrás.
¿A qué edad deja de crecer la mandíbula en los hombres?
Más tarde que en las mujeres. En un estudio con radiografías a los 16, 18 y 20 años, la mandíbula masculina creció de forma significativa en los dos tramos, algo más entre los 16 y los 18. Hacia los 20 queda poco crecimiento, y en la vida adulta hay cambios lentos en los que la mandíbula tiende a rotar hacia delante.
¿El mewing sirve a los 25 años?
Para cambiar el hueso, no hay pruebas de que sirva. A los 25 el crecimiento mandibular está prácticamente terminado y solo quedan cambios lentos de adulto que la postura de la lengua no dirige. Mantener la postura puede mejorar cómo se ve el perfil mientras la sostienes. La evidencia completa está en [el mewing funciona](/blog/mewing-funciona).
¿La mandíbula puede seguir creciendo a los 25?
Un poco, sí, pero muy despacio. Estudios que siguieron a adultos desde los 22 hasta los 43 años y desde el final de la adolescencia hasta cerca de los 50 encontraron que la longitud de la mandíbula seguía aumentando, con un ritmo que bajaba década a década. Son cambios pequeños que un ortodoncista tiene en cuenta, pero que no se notan en el espejo.
¿Cómo sé si mi mandíbula ya dejó de crecer?
La única forma fiable es una valoración con radiografías. Los ortodoncistas miran la maduración de las vértebras cervicales en la radiografía lateral del cráneo o la radiografía de mano y muñeca, porque la edad cronológica es solo una aproximación. Si ya pasaste los 20 y tu altura no cambia desde hace años, lo más probable es que el crecimiento importante haya terminado.

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